Un jueves caótico se vivió en la frontera de El Tarajal, que separa España de Marruecos, luego de una entrada masiva de migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta. El saldo preliminar es de al menos 18 personas fallecidas y escenas de tensión que han generado reacciones dentro y fuera de Europa.
Fuentes policiales citadas por el diario El País informaron que las fuerzas de seguridad recuperaron los cuerpos de 18 personas que intentaban llegar a nado a territorio español. En el último año, más de 60 migrantes han perdido la vida en esa ruta marítima.
Durante la jornada, cientos de personas cruzaron el mar utilizando flotadores o nadando, mientras otras rompieron el cordón policial instalado en la zona de El Tarajal, logrando ingresar a Ceuta.
La Guardia Civil estima que hasta 40,000 personas podrían haber entrado de manera irregular, aunque hasta el momento no existe una cifra oficial. Se espera que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visite la ciudad para evaluar la situación.
El elevado flujo migratorio desbordó a los cuerpos de seguridad, lo que llevó al Gobierno español a autorizar el despliegue del Ejército para reforzar las labores de control fronterizo, aunque descartó declarar un estado de emergencia nacional, como había solicitado el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
En medio del caos, un video difundido en redes sociales mostró a un migrante marroquí gritando: «¡Viva España! ¡Viva Pedro Sánchez!» mientras cruzaba la frontera de forma irregular.
La crisis también provocó reacciones entre ciudadanos españoles. En varios videos se observa a grupos de personas persiguiendo e insultando a migrantes que acababan de ingresar a Ceuta.
El Gobierno español rechazó las críticas que vinculan la actual crisis migratoria con la reciente regularización de extranjeros, asegurando que quienes han ingresado en los últimos días no cumplen con los requisitos para acogerse a ese proceso.
A nivel internacional, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, advirtió que su país podría suspender el espacio Schengen con España si continúa el incremento de la migración irregular, mientras que desde la Casa Blanca se criticaron las políticas migratorias del Gobierno español.
Por su parte, las autoridades marroquíes utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a miles de personas concentradas en la frontera.
Finalmente, los gobiernos de España y Marruecos acordaron aplicar, «lo antes posible», todas las medidas necesarias para devolver a los ciudadanos marroquíes que ingresaron de manera irregular a Ceuta durante los últimos días.














