La administración del presidente Donald Trump anunció este lunes una nueva ronda de sanciones contra Cuba, que incluye al Ministerio de Turismo y otras entidades estatales, como parte de su estrategia para aumentar la presión económica sobre el Gobierno de la isla.
De acuerdo con los departamentos de Estado y del Tesoro de Estados Unidos, las medidas buscan limitar las fuentes de financiamiento del Estado cubano mediante restricciones dirigidas a organismos gubernamentales, empresas y organizaciones vinculadas al aparato estatal.
Entre las entidades sancionadas figuran el Ministerio de Turismo, el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (GEMAR), Caudal S.A., GECOMEX, Coreydan S.A., Enetec S.A., la Corporación Antillana Exportadora (ANTEX S.A.), las Milicias de Tropas Territoriales (MTT) y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. La lista también incorpora a las Brigadas de Respuesta Rápida.
Las autoridades estadounidenses indicaron que las sanciones fueron adoptadas en el marco de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo de 2026, que sirve de base para ampliar las restricciones contra instituciones cubanas.
Esta es la más reciente de varias medidas aplicadas por Washington en los últimos meses. En junio fueron sancionadas empresas vinculadas al conglomerado estatal GAESA y la Unión Cuba Petróleo (CUPET), mientras que también se impusieron restricciones contra el presidente Miguel Díaz-Canel, miembros de su familia y allegados del expresidente Raúl Castro.
Las nuevas sanciones se producen en medio del endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba. En enero, Trump declaró una emergencia nacional al considerar que la isla representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y anunció medidas adicionales, entre ellas restricciones relacionadas con el suministro de petróleo al país caribeño.
Por su parte, el Gobierno cubano ha rechazado estas acciones y sostiene que constituyen un recrudecimiento del bloqueo económico. El canciller Bruno Rodríguez calificó recientemente las restricciones energéticas impuestas por Washington como un «acto de guerra», al denunciar que obstaculizan el acceso de Cuba al combustible mediante medidas coercitivas y presiones sobre embarcaciones que abastecen a la isla.













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La situación sigue siendo complicada.
Veremos cuáles serán sus efectos.